miércoles, 20 de noviembre de 2013

3 DE LA CLASE A LA REUNIÓN. PEDAGOGÍA Y CUERPO.

  En este capítulo el tema principal es la relación que se establece con el aula, ese lugar donde se pretende que suceda el aprendizaje.
 
  Lo que tenemos que hacer es reflexionar sobre el espacio que nos rodea y darle la importancia que se merece ya que actualmente esto no ocurre y el único objetivo es la funcionalidad y durabilidad. Esto hace que en las aulas el ambiente sea incómodo y frío y lo que menos apetece a los alumno es estar es ese aula. Contra esto es con lo que lucha la rEDUvolution. Hay que intentar hacer que a los estudiantes les apetezca estar en los recintos destinados a la educación, hacer que las aulas pasen a ser espacios con los que nos identifiquemos, con los que establezcamos una relación, una emoción, una sensación de pertenencia, un territorio vinculado con los estudiantes en el que el vínculo posibilitará el aprendizaje.
 
  Para que esto suceda los primero que hay que tener en cuanta es que los recintos están formados por cinco estructuras básicas: suelo, techo, paredes, ventanas y puertas. Uno de los elementos a los que se da mas importancia en el libro es a la puerta. Cuando el profesor cierra la puerta está articulando una narrativa que tiene que ver con el aislamiento o con la conexión, tiene que ver con abrirse o con cerrarse al exterior.  Cuando analizamos el acto pedagógico desde un punto de vista semiótico, la puerta puede entenderse como un mecanismo mediante el que regulamos la libertad.
 
  El aula debe entenderse como un taller, como un laboratorio  y como un espacio de reunión. Existen infinidad de opciones para hacer del aula un lugar habitable y para hacer que en general los centros donde de produce la educación cuiden sus detalles y hagan que el aprendizaje suceda de una cómodo y adecuada.
 
  Según el libro "tenemos la obligación de visualizar que la elección del mobiliario educativo es un tema central como la calidad del profesorado y que gastar recursos económicos en su diseño es un inversión en el aprendizaje".
 
  Para habitar el aula hay que pensar en ello como un sitio donde hay seres humanos y por tanto estos deben de dejar su huella. Me gustaría hacer un pequeño paréntesis y hablar sobre cómo en mi colegio e instituto habitábamos el aula. En el colegio recuerdo que no había ni un solo rincón del edificio que ni estuviera desierto. Las paredes estaban decoradas, bien con trabajos de los alumnos, fotos, posters, cualquier cosa servía para ponerla en el gigantesco corcho que era la pared de la clase. Las aulas contaban con zonas en las que había mesas distribuidas en islas  y también una zona con una gran alfombra, cojines, mantas. En muchas de las clases teníamos nuestros propios baños y una pequeña biblioteca.  En el instituto teníamos nuestro propio aula el cual decorábamos y también los pasillos, siempre había algo nuevo colgado en las paredes. No siempre estábamos en el mismo aula con la misma distribución, un aula de música muy bien equipado, un taller de tecnología con toda clase de herramientas, una sala de informática, el aula de plástica y lo que más me gustaba, el laboratorio, siempre lleno de experimentos, cosas nuevas nos encontrábamos cada día allí e incluso animales conservados en formol, o un gran lucio que diseccionamos. También teníamos animales que cuidábamos, un canario que nos alegraba las clases cantando, unos insectos palos que se hicieron gigantes o unos sea monkeys que también crecieron bastante.
 
  Después de este pequeño paréntesis sigo con el libro. Otro de los factores que influye en el aprendizaje es el tiempo. Se deben cambiar los usos del tiempo y aceptar que el aprendizaje sucede en cualquier lugar. Esto es lo que se conoce como slow education: la conciencia de ralentizar para producir procesos de enseñanza y aprendizaje lentos y tranquilos.

  La realidad es que aprendemos en todas partes, en cualquier momento y en cualquier lugar, quizá aprendamos menos en las instituciones realizadas expresamente para el aprendizaje mientras que aprendemos más en los tiempos y lugares llamados de ocio. Aceptar que la educación sucede en cualquier momento y en cualquier lugar, aceptar que el aprendizaje es un proceso expandido que no sabemos cuándo empieza ni cuándo acaba, nivela los conocimientos que se producen y distribuyen fuera de las instituciones con aquellos que se producen dentro.

  Debemos crear una educación donde se de importancia a las emociones, el conocimiento y los afectos, donde no haya una separación entre lo intelectual y lo emocional. Lo ideal en la slow education es que haya pocos estudiantes y varios docentes y que cuente con los sentidos olvidados en el aula como el gusto y el oído y que  tenga  momentos de transición



  Para finalizar el mapa mental del capítulo 3:


 
 

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